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16 dic. 2013



Cosas extrañas

Me ha tocado ver cosas extrañas durante mi vida.
Recuerdo vívidamente, tendría unos ocho o nueve años, en esa época vivíamos en un pueblecito tranquilo, rural, de no muchos habitantes, dedicados a la agricultura.
Nuestra casa estaba en la calle al costado de la iglesia. Algunos niños y yo entre ellos, eramos monaguillos y ayudábamos en los oficios religiosos.
La iglesia permanecía cerrada después de la misa de la mañana y hasta la tarde cuando había alguna actividad.
Ese día venía yo de la escuela y al pasar frente a la iglesia, noté que estaba abierta, cosa inusual a esa hora, era ya mediodía.
Así que entré para ver qué ocurría y me situé a la altura del primer banco de la fila.
No había nadie a la vista. Sentí como un escalofrío y quería salir corriendo, pero estaba como paralizado y no podía moverme.
En eso noté la figura de un sacerdote vestido de blanco y no muy alto, que entró y avanzó por el centro de la nave de la iglesia. Yo seguía paralizado de miedo; el sacerdote siguió avanzando y al llegar a las gradas del altar... ¡Simplemente se esfumó, desapareció!
Recuerdo que al desaparecer el sacerdote, volví en mí y pude salir corriendo. Al llegar a casa, mi madre se extrañó al verme llegar pálido y balbuceante. Al calmarme un poco, pude contarle a ella lo que me había pasado.
Mi madre fue a la casa parroquial a informarse si había algún sacerdote de visita en el pueblo, y le informaron que no, y además el párroco no estaba, había salido temprano a la capital del estado a alguna diligencia.
Hasta el día de hoy, sigo preguntándome quién sería ese sacerdote que se desmaterializó frente a mis ojos.
En próxima ocasión, relataré otros casos que me han pasado y que no les encuentro explicación.

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