Me decía un amigo... —¿Para qué estar sentado oyendo unas hipotéticas voces que no sabes siquiera qué son? (Se refería a mis investigaciones en el área de las inclusiones psicofónicas).
Supongo que a todo investigador de diferentes fenómenos físicos o parapsicológicos o de cualquier índole, le sucede lo mismo es decir, la incomprensión del que cree que es una pérdida de tiempo.
Y de pronto, puede llegar el descubrimiento y la inmensa satisfacción de haber contribuido con otro escalón grande o pequeño, en el edificio del conocimiento.
El ¡Eureka! del científico es inesperado, en cualquier instante se produce.
La investigación tiene mucho de mística, bastante de constancia y algo de suerte.
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